Mario Wong

Mario Wong

Columnista

Hacer una 'mexicanada'

31 Octubre 2017

 Por Mario Wong González

Una “mexicanada” es la solución temporal (que puede ser lícito o ilícito, legal o ilegal) a un problema u obstáculo, que en raras ocasiones se convierte en un proceso u objeto definitivo, apelando al ingenio típico de un mexicano con los recursos que tiene a su alcance inmediato.

Algunos sinónimos son “hechizo”, “improvisado”, “chueco” (entiéndase por fuera del sistema establecido), “mal hecho”, “apenitas, le soplas y se cae”, “feo”, “para salir del apuro”, etcétera.

Esta definición puede ser irritante para cualquiera de los que somos mexicanos, pero es lo que entendemos cuando nos referimos a una “mexicanada”.

México es un país culturalmente rico, con una gran herencia milenaria tanto indígena como española, la herencia cultural mexicana no es exclusivamente indígena, no se trata de un pueblo que fue conquistado. Es el resultado de conquistados y conquistadores: la cultura mestiza y como tal tiene grandes virtudes.

Por ejemplo, en situación de catástrofe los mexicanos tenemos una gran capacidad de solidaridad, en estos últimos terribles eventos naturales, es admirable como los mexicanos hemos puesto el hombro para ayudar a las personas que se han visto afectadas por los terremotos y huracanes; los extranjeros quedan maravillados al ver a miles de mexicanos ayudar hasta el cansancio, exponiendo su integridad física sin esperar nada a cambio, o enviando ayuda alimenticia y material a las zonas afectadas. Sabemos y nos comprometemos a ayudar a los demás en situaciones de desgracia.

Capacidad de sobrellevar la adversidad, hemos pasado por numerosas crisis y seguimos aquí. Alegres, no nos faltan pretextos para festejar algo o reírnos de nosotros mismos, un gran humor la manera en la que vemos el mundo. Creativos, encontramos la manera de dar solución a lo que nos detiene u obstaculiza. Fuertes lazos familiares, el gran calor de las familias y la hospitalidad de su gente. Entre otras grandes virtudes y bondades.

Me niego rotundamente a creer que somos culturalmente corruptos. Pero el mexicano tiene un gran defecto, alguien decía por ahí “virtud sin orden…rara virtud”. ¡Somos desordenados!, el mexicano no es flojo como lo caricaturizan, es improductivo, no lleva un orden de su tiempo y actividades, lo que se debe hacer no se hace y en cambio se hacen otras cosas que podrían pasar por pérdida de tiempo. El desorden es la razón de raíz por la cual somos impuntuales.

Y lo mismo sucede en la administración de sus otros recursos, como por ejemplo la incapacidad de ahorrar y planear.

Existe desorden en las actividades diarias, en lo que se debe hacer y trivialidades que nada tienen que ver con lo que verdaderamente se necesita. Nos “brincamos” o corrompemos sistemas y leyes, no respetamos el orden establecido, y esto sucede en todos los niveles de la sociedad y de la empresa. ¿Cuántas veces vemos automóviles en sentido contrario para ahorrarse un par de cuadras?, ¿por qué tenemos ciudades y lugares con suciedad y basura?, ¿por qué fallan o no se da seguimiento a los sistemas en la empresa?

Por qué no dar otro significado a la “mexicanada”, ¿qué pasaría si esa gran creatividad e ingenio del mexicano para encontrar soluciones se canalizara a través de un proceso formal?, ¿qué pasaría si se llevara un orden y disciplina a lo que hacemos tanto en la empresa como en lo personal?, ¿por qué no construir sobre lo construido en lugar de comenzar siempre desde cero, dando un orden a lo realizado?

Por qué no dar el significado de la “mexicanada” a algo “bien hecho”, “bien planeado”, “productivo”, “innovación replicable”, “impresionantemente creativo”, “ordenado”, “excelente solución a los problemas”. Y eso, como mexicanos, nos corresponde hacerlo.

 

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